Editorial del Blog:
Ese mundito secreto llamado "Literatura".
Hace unos días, Ignacio Echeverría dijo en The Clinic que la narrativa en Chile era (cito) "el nivel de la narrativa en Chile no es muy alto" y que es "discutible" el nivel medio de la poesía contemporanea.
Bueno, el crítico español tiene, bajo la mirada del director de este pasquín, toda la razón. Se ha cultivado una narrativa pobre y una poesía mediocre. Gracias a esto, el trato hacia ellas es de grupos minoritarios que se leen entre ellos y se hacen la vida miserable en el anónimato.
Este mundillo secreto, llamado literatura, se destapa cada cierto tiempo. Cada vez que un rostro como Parra aparece en los diarios, cada vez que un libro hace polémica en el exterior o cada vez que un chileno está "al borde" de ganar un premio.
Al final, la literatura queda para esos que tienen el interes de leerse o leer a los conocidos. O por último de esos pocos que les interesa explorar ese desertico mundo. ¿El culpable? Varios: podemos apuntar a las malignas editoriales y sus precios inalcanzables para el lector promedio, al maldito 19% de impuesto del que nos acordamos una vez al año, a los escritores malos, a los críticos perversos, a los poetas pegados, a la dictadura, a la concertación... Todos tienen la culpa, menos los que están en el mundo literario. Esos que hacen conferencias entre ellos, que esconden a los escritores que visitan el país en unas conferencias apenas soportables por ellos mismos, cesgando todo en sus discursos que necesitan ser escuchados.
Gracias al mundito misterioso llamado "literatura", al que solo pocos elegidos pueden acceder, no existen revistas que quieran dedicarse 100% a la literatura. Por eso es que vende más la revista "Seventeen" o la "Miss 17", o la "Rolling Stones" que cualquier cosita que intente enfrascarse en los monólogos interminables de los mismos personajes de siempre.
Ese mundillo llamado literatura vive sus guerras mundiales sin que nadie los escuche, sin tener ni siquiera atención. Ojalá y su Dios de turno los recoja en su hermoso reino de hojas de papel entintadas, pues el resto de nosotros, los que vivimos en el mundo que no se llama literatura, hacemos lo que podemos.
miércoles, 24 de enero de 2007
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